La causa de Romero entre dos Papas

546e9160b6El arzobispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, revela: «Benedicto XVI había decidido en este sentido»

ANDREA TORNIELLI

Ciudad del Vaticano

El pasado 22 de abril, después de haber sido recibido en audiencia por el nuevo Papa, en su doble encargo de presidente del Pontificio Consejo para la Familia y de postulador de la causa de beatificación de Óscar Romero, mons. Vincenzo Paglia había anunciado inmediatamente que el proceso había sido “descloqueado” por Francisco. El Papa latinoamericano aceleraba los tiempos para la causa de beatificación de un pastor que defendía a los últimos y que fue asesinado por un sicario mientras celebraba la Misa.

En estos días ha hablado sobre el argumento el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, que cuando era sacerdote fue colaborador de Romero. Lo hizo en una entrevista con la revista portuguesa “Fátima Misionaria” y que fue retomada en este blog.  El arzobispo salvadoreño indicó que ya Benedicto XVI había “desbloqueado” el proceso de beatificación. «Tuvimos informaciones del postulador de la causa (mons. Paglia, ndr.). La primera, que no fue dada a conocer, tiene que ver con una conversación que tuvo con Benedicto XVI durante la cual Ratzinger había dicho que se tenía que “desbloquear” el proceso de beatificación de Romero. La otra, que todos conocemos, fue cuando el postulador anunció… que el Papa (Francisco, ndr.) le había pedido que “desbloqueara” el proceso».

 Rosa Chávez en la entrevista reveló un particular importante sobre la postura de Francisco para con el obispo asesinado en marzo de 1980 mientrasa celebraba Misa. «Un sacerdote salvadoreño, en 2007, durante la reunión de los obispos de América Latina (que se llevó a cabo en Aparecida, ndr.) le preguntó a Bergoglio su opinión sobre Romero, y él respondió: “Para mí es un santo y un mártir; si yo fuera Papa, ya lo habría canonizado”».

No hay que olvidar que justamente en 2007, en ocasión del viaje a Sao Paolo y a Aparecida, Benedicto XVI habló de Romero al responder a los periodistas en el vuelo que lo llevó a Brasil. De aquella respuesta de Ratzinger existen dos versiones: la que pronunció realmente y quedó registrada en las grabadoras de 70 reporteros que viajaban en el mismo avión, y la que fuer revisada y corregida para su publicación en el boletín de la Santa Sede.

El Papa dijo que lo consideraba «un gran testimonio de la fe, un hombre de grandes virtudes cristianas que se comprometió por la paz y en contra de las dictaduras», asesinado «durante la consagración», una muerte «de testimonio de la fe». También explicó que el problema fue que «una parte de la política» quiso apropiarse de su figura, tomándola «como bandera»; una operación injusta, indicó. El Papa Benedicto XVI concluyó en esa ocasión diciendo que «no dudo que su persona merezca la beatificación». Pero estas palabras fueron expurgadas de la “versión oficial”.

Benedicto XVI también había aludido a las últimas informaciones de la Congregación para las Causas de los Santos sobre la causa. Ratzinger, desde antes de su elección al trono de Pedro, conocía muy bien la historia del salvadoreño. Fue justamente la Congregación para la Doctrina de la Fe, después de 2000, la que examinó las homilías, el diario y los escritos públicos de Romero para evaluar sus posturas doctrinales. No surgió ningún error a partir del análisis escrupulosos del ex-Santo Oficio. Pero en esos años tuvo un papel significativo el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, asesor de la Congregación de la Fe, que no compartía la idea de proseguir con la causa de beatificación. El dicasterio que dirigía Ratzinger, y con su aval, indicó al de las Causas de los Santos que, por el momento, el proceso debía mantenerse en el “congelador”.  Los temores estaban relacionados con la instrumentalización política que se había hecho de las palabras de Romero, y entraban en el contexto de la conocida desconfianza del pontificado wojtyliano hacia cualquier cosa que se pudiera asociar con la Teología de la liberación.

Después de la elección de Benedicto XVI, en 2005, tampoco hubo ninguna contraindicación para “desbloquear” la causa por parte de la “fábrica de santos” ni del ex-Santo Oficio (de donde había partido la indicación de congelar el proceso), ni del Pontífice reinante. Por este motivo causaron sorpresa las palabras que Ratzinger pronunció durante el vuelo a Brasil en 2007, en particular su opinión sobre Romero y su merecida beatificación. Estas palabras fueron inmediatamente canceladas de los textos oficiales que publicaronlos medios vaticanos.

 Hace un año, en el 32 aniversario del asesinato de Romero, poco antes del viaje de Benedicto XVI a México y Cuba, el proceso parecía en un túnel sin salida. Pero ahora, con las palabras del obispo Gregorio Rosa Chávez, podemos saber que el Papa Ratzinger, en una entrevista con el postulador, había dado indicaciones para “desbloquear” la causa, aunque mos. Paglia no hubiera dado a conocer esta noticia y hubiera hablado, en cambio, sobre el “visto bueno” que le dio el nuevo Pontífice, Francisco.

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *