El Papa: «Hace daño ver a un sacerdote o a una monja con un coche de lujo”

6abcff7632 “Que la Iglesia sea más misionera y menos tranquila. Más alegre y no triste”, subrayó Bergoglio ante los seminaristas, novicios , novicias y religiosos que se reunieron con él en el Aula Pablo VI

REDACCIÓN

ROMA

«Coherencia y autentidicad» deben ser las características de los sacerdotes y de las monjas. Lo dijo el Papa Francisco ante los 6 mil seminaristas y novicias que participaron en el Vaticano en el encuentro vocacional promovido en el marco del Año de la Fe.

«Justamente -dijo-, a ustedes los jóvenes les da asco cuando ven a un sacerdote o a una monja que no son coherentes». El Pontífice indicó el ejemplo de los religiosos que persiguen, con sus acciones, un enriquecimiento material.

«No hay santidad en la tristeza». El Papa se reunió con los seminaristas y las novicias de todo el mundo en el aula Pablo VI y les impulsó a perseguir la alegría en el Señor. «Cuando te encuentras con un seminarista o con una novicia con una cara larga, piensas que algo no funciona. Falta la alegría del Señor, pero no hay santidad en la tristeza».

Bergoglio se sintió particularmente a gusto entre los jóvenes seminaristas y las novicias que están emprendiendo el camino vocacional. «Santa Teresa -recordó Francisco- decía que un santo triste es un triste santo. Nunca monjas y sacerdotes con cara de pepinillo en conserva».

El Papa, además reflexionó sobre la fuente de la alegría en las vocaciones: «¿en dónde está el centro de la falta de alegría? Es un problema de celibato. Ustedes consagran su amor a Jesús, el corazón a Jesús y esto nos lleva a hacer voto de celibato, pero el voto de castidad sigue adelante. Es un camino que madura hacia la paternidad y la maternidad espiritual».

Si esto falta, observó Bergoglio, surge la tristeza: «No se puede pensar en un sacerdote o en una monja que no sean fecundos». Por ello el Pontífice invitó a ser «testimonios auténticos del Evangelio», sin tener «dobles caras: Jesús regañaba a los que tenían una doble cara».

«La coherencia -insistió Francisco- es fundamental para que nuestro testimonio sea creíble». «Querría decirles: salgan de ustedes mismos para anunciar el Evangelio», dijo a los jóvenes que se preparan al sacerdocio y a la vida religiosa. «Salgan de ustedes mismos -exhortó- para encontrar a Jesús, yendo hacia la trascendencia y hacia los demás, dos dimensiones que van juntas: una sola no funciona».

«Estoy pensando -ejemplificó Bergoglio- en la Madre Teresa: era muy buena esta monja. No tenía miedo de nada. Y no tenía miedo de arrodillarse dos horas ante el Señor. Sean valientes para rezar e ir contracorriente». «No aprendan de nosotros, que ya no somos jóvenes, ese deporte que nosotros, los viejos, practicamos a menudo: el deporte de la queja. El culto de la queja, que es una diosa», advirtió Bergoglio a los seminaristas y novicias.

«Sean positivos. Sean capaces de encontrar a las personas. Y recen el Rosario, por favor. Tengan siempre a María con ustedes en sus casas», pidió el Papa a los jóvenes consagrados. «Y luego, no olviden -concluyó- que yo también necesito oraciones, porque soy un pobre pecador. ¡Adelante!, con alegría, coherencia, con la valentñia para decir la verdad, para salir de nosotros mismos y anunciar el Evangelio».

 

vaticaninsider

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