CUANDO EL ESPÍRITU DE SUPERACIÓN SE LLAMA FRATER

468526_10150998158231452_1713591868_oUn movimiento promovido íntegramente por personas discapacitadas.

Nos lo cuenta uno de sus jóvenes colaboradores, autor de este artículo.

Jordi Rodríguez 01/02/2013

Les voy a explicar una historia muy especial que se repite año tras año en San Feliu de Pallarols, una localidad de Girona. ¿De qué se trata? Habla de una fraternidad cristiana de personas con discapacidad, conocida con el nombre de Frater. Se trata de un movimiento promovido íntegramente por discapacitados y su función es demostrarle al mundo y a ellos mismos que son personas válidas para la sociedad, por eso potencian su autonomía.

Para dar a conocer Frater me puse al habla con Mario Jurado, actual presidente de Frater de Girona, y le pedí que me la definiese en una línea. Recuerdo que me miró con condescendencia y me respondió que llevaba en Frater desde los 6 años (ahora tiene 34) y que le era imposible describirla así. «Frater es algo que hay que vivir; no se puede explicar», afirmó. Al final, sin embargo, se decidió a definirla mediante cinco palabras: igualdad, espíritu de superación, familia, estima y convivencia.

Se preguntarán qué papel juega San Feliu de Pallarols en esto de Frater. Resulta que es el lugar donde se lleva a cabo la reunión por excelencia de sus miembros –fraternos y fraternas–, es decir, unas convivencias de verano durante las dos primeras semanas de agosto, a las que hay que añadir la preparación por parte de algunos miembros del equipo directivo. Estas convivencias consisten en pasar unos días de paz y hermandad entre discapacitados y colaboradores. Estos últimos son importantes, porque llegan allí donde los discapacitados no pueden llegar, pero no más. Si un discapacitado se puede hacer la cama, el colaborador nunca la hará por él. Si un discapacitado puede lavar los platos, lo hará. Pero si no logra coger un vaso de un armario, entonces el colaborador lo ayuda. Este hecho es muy importante para entender Frater, y evidentemente Mario no deja de recordármelo.

Podemos pensar ahora que la relación entre el colaborador y el discapacitado es tensa y fría. Todo lo contrario, colaboradores y discapacitados están al mismo nivel; se entregan mutuamente unos a otros para que esos días de convivencia sean un pequeño paraíso, y eso es lo que le da a este lugar un toque mágico.

Si bien es cierto que estas convivencias son el momento culmen del año, no es la única actividad que organiza Frater. Está en activo durante todo el año: asamblea diocesana en enero, encuentro de acción solidaria en febrero, convivencias en Semana Santa, encuentro diocesano en junio, comida postconvivencias en octubre y convivencias en Navidad y Año Nuevo.

Y aquí es donde aparece un servidor. El verano pasado pude transcurrir cuatro días en San Feliu de Pallarols. Durante ese tiempo comprobé que allí se daba un aprecio recíproco muy fuerte entre quienes participan en las conviven

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cias. Mario, con orgullo, me aseguró que Frater de Girona es de las que goza de mejor salud y en la que participan más jóvenes. Este hecho me hizo reflexionar. Si bien es cierto que la Iglesia parece que no acaba de estimular a los jóvenes, las metas altas, como el llevar a la práctica el amor recíproco según la medida de Jesús, dispuestos a dar la vida por el otro, sí motivan.

Y eso es lo que encontré aquellos días: una unidad tal que hablaba de la presencia de Jesús entre nosotros. Ninguna de aquellas personas conocía el carisma de unidad de Chiara Lubich, yo sí, pero igualmente la entrega a la persona que tienes al lado, la reciprocidad, la felicidad que allí se respiraba eran indefinibles. Realmente encontré un trocito de cielo.

Estas impresiones las quise contrastar para ver cómo lo percibían los fraternos. Así que le pregunté al presidente. De nuevo me devolvió una de esas miradas que dicen: «¡es indescriptible!». De todas formas se volvió a mojar y me aseguró que Frater difunde sentimientos muy grandes: «Transmite un conjunto de valores fraternos muy humanos y de familia, y también mucha alegría y sonrisas, sobre todo transmite un espíritu de superación. Porque Frater es muy importante no sólo para los discapacitados, sino para los colaboradores, que ahí hallan paz. Luego, cuando le pregunto a Mario por qué la gente es tan feliz, me responde que fuera de Frater no se encuentra nada igual. El ambiente de familia que aquí se respira no se encuentra en cualquier parte.

Para terminar, quisiera explicar que Frater me ha hecho conocer a una nueva familia, siempre abierta a todos los que quieran participar, en la que hay muchas personas de buena voluntad con un corazón enorme, que están a un paso de encontrarse con Dios y tratan de ejemplificar con su manera de vivir que un mundo mejor es posible, y en su caso concreto en la relación de igualdad entre el discapacitado y la persona no discapacitada. ¿La receta? Amarse sin medida.

Frater (Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad) es un movimiento fundado en Verdún en 1945 por el sacerdote francés Henry François. En 1957 llega a España y desde 2001 está enmarcada en la Federación de Movimientos de Acción Católica, con una misión evangelizadora en el ámbito de la discapacidad física y la enfermedad. Actualmente está implantada en 44 diócesis y cuenta con más de 7.000 miembros en toda España.

Se dirige a personas con enfermedades crónicas y minusvalías físicas o sensoriales sin discriminación alguna, porque toda persona, cualquiera que sea su edad, enfermedad, clase social, cultura o religión, es «mi hermana». Fomenta que sus miembros se responsabilicen, despierten a una sincera conciencia crítica y desarrollen actividades: «No queremos reuniones de beneficencia, sino algo que nos ayude a ser más personas».

Mediante equipos de formación promocionan a los minusválidos, paliando así los efectos tanto del paternalismo como de la marginación. Si es necesario, plantean ante los organismos públicos y los particulares la adopción de medidas pertinentes para lograr la completa integración de los minusválidos en la vida social. Y cuando no hay respuesta, Frater asume la dirección y gestión de servicios de promoción e integración.

5256_1173183420164_1420518_nFrater forma parte de la Confederación Coordinadora Estatal de Minusválidos Físicos de España (COCEMFE). A través de sus miembros y equipos mantiene contactos periódicos con minusválidos que viven en pueblos o centros hospitalarios, donde no es posible organizar un pequeño grupo.

(fuente: http://www.fratersp.org)

http://www.ciudadnueva.com/new/revista/numero/numero2.asp?id=1370

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