“San Romero de América, ruega por los salvadoreños y por todos los pobres del mundo”

topicAnuncia Jon Sobrino la beatificación de monseñor Romero para 2015

El Papa Francisco beatificará en 2015 a monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, arzobispo de San Salvador, asesinado cuando oficiaba Misa el 24 de marzo de 1980, presuntamente por sicarios de la derecha salvadoreña, hecho que desató una cruenta guerra civil en ese país centroamericano.

Así lo ha dado a conocer el jesuita Jon Sobrino, director del Centro Monseñor Romero en un artículo publicado en el sitio web de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA).

Una alegría largamente esperada

“Nos ha llegado la noticia de imprevisto. En la reunión del clero del 4 de noviembre, monseñor José Luis Escobar dijo que, en su estancia en Roma, el Papa Francisco le comunicó que monseñor Óscar Romero será beatificado el año entrante. El arzobispo no dio detalles sobre la fecha y el lugar. Pero la noticia ya ha llenado de alegría”.

Sobrino, un jesuita contestatario, que sobrevivió a los ataques a la UCA hace 25 años ha dicho en una carta que, en el asunto de la beatificación de a quien se conoce como “San Romero de América”, ha cambiado mucho con el Papa Francisco: “Hace un año dijo que la causa de monseñor estaba estancada, pero que sin duda avanzaría. Más que estancada pienso que estaba bloqueada por muchos intereses que nada tienen que ver con Jesús de Nazaret”, asevera en su carta el teólogo jesuita.

“Lo hemos dicho muchas veces, escribe Sobrino, la alegría y el júbilo de la gente está asegurado. Pero he solido tener un pequeño temor y una duda: qué dirá el acta de canonización sobre monseñor Romero. Santo y virtuoso lo fue en grado sumo. Pero fue algo más, como lo puso en palabras Ignacio Ellacuría en la misa de funeral de la UCA, inmediatamente después del asesinato del arzobispo: Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”.

Por aquellos mismos días, refiere Sobrino en su carta Pedro Casaldáliga escribió el poema “San Romero de América, pastor y mártir nuestro”. Y, agrega en su carta Sobrino, “espontáneamente el pueblo lo llamó santo”.

¡Cuánto lo recordamos en tiempos de guerra!

Para Jon Sobrino, el culto del pueblo, el culto popular a monseñor Romero, “ha sido masivo”, aunque un culto de esa naturales no esté permitido por la Iglesia cuando la persona –en este caso el arzobispo de San Salvador—se encuentra, apenas, en el proceso de beatificación.

Fiel a su estilo, Jon Sobrino indica que los salvadoreños y los latinoamericanos esperan el próximo año con anhelo renovado. “En 2015 no habrá mundiales ni juegos olímpicos. No lucharán unos contra otros para ganar. Algo o mucho ganaremos todos, con excepción de algunos irredentos. No correrán millones de millones para esconder pobreza, violencia y angustias. Sí habrá pupusas y tamales”.

“En 2015 –escribe Jon Sobrino, ganará la niñita de una champa de Zimbabue, quien, cuando le pregunté en 2007 qué conocía de El Salvador, me dijo al instante: un obispo. Y días después, también en Zimbabue, saludé a Desmond Tutu. Le dije que venía de El Salvador y me contestó: ¡La tierra de Romero! ¡Cuánto le recordábamos en tiempos de guerra!  Y así, muchas otras historias que no cabrían en todos los libros del mundo”.

Sobrino subraya en su carta que ha desaparecido su temor de que beatifiquen a un monseñor Romero “aguado”. Para el teólogo jesuita, muy cercano a los teólogos de la liberación de América Latina, “hoy es difícil manipularlo”.

Y termina haciendo una petición: “San Romero de América, ruega por todos los pobres del mundo. Y ruega por este pueblo salvadoreño, que es el tuyo”.

FUENTE: ALETEIA

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