Francisco reúne a los líderes de otras religiones contra el tráfico de seres humanos

El Papa con los líderes de otras religiones(©Reuters)

El Papa con los líderes de otras religiones(©Reuters)

Hoy en el Vaticano se firmó una declaración conjunta para involucrar a hombres y mujeres de diferentes credos en el compromiso para eliminar la esclavitud moderna antes de 2020. Bartolomeo en video, Ban Ki-moon por escrito. Los explotadores ganan alrededor de 150 mil millones de dólares al año

IACOPO SCARAMUZZI

CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco reunió en el Vaticano a diferentes exponentes de relieve de diferentes religiones (musulmanes, judíos, hinúes, budistas) y de otras confesiones cristianas (empezando por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y por el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomeo, que estuvo presente gracias a las nuevas tecnologías) para firmar una declaración conjunta en contra de la «moderna esclavitud» representada por la prostitución, el trabajo forzado y el tráfico de órganos.

El fenómeno, según los datos de la Walt Free Foundation, afecta a alrededor de 36 millones de seres humanos de todo el planeta. Según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las ganacias por esta explotación son de 150 mil millones de dólares al año.

«Declaramos a nombre de todos y de cada uno de nuestros credos que la esclavitud moderna, en término de trata de personas, trabajo forzado, prostitución, explotación de órganos, es un crimen de lesa humanidad. Sus víctimas son de toda condición, pero las más veces se hayan entre los más pobres y vulnerables de nuestros hermanos y hermanas», dijo Papa Francisco en el discurso que pronunció en la Casina Pío V, sede de las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, guiadas por el argentino mons. Marcelo Sánchez Sorondo. «La explotación física, económica, sexual y psicológica de hombres, mujeres y niños y niñas actualmente encadena a decenas de millones de personas a la deshumanización y a la humillación», continuó Bergoglio. E insisntió en que «cada ser humano, hombre, mujer, niño, niña es imagen de Dios, Dios es Amor y libertad que se dona en relaciones interpersonales, así cada ser humano es una persona libre destinada a existir para el bien de otros en igualdad y fraternidad. Cada una, y todas las personas, son iguales y se les debe reconocer la misma libertad y la misma dignidad». La esclavitud moderna, dijo el Papa, está presente a grande escala en todo el mundo, incluso bajo formas como la del turismo, y debe preocupar a todas las «personas de fe y a sus líderes, a los Gobiernos, a las empresas, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para que brinden su apoyo férreo y se sumen al movimiento contra de la esclavitud moderna, en todas sus formas, sostenidos por los ideales de nuestras confesiones de fe y nuestros valores humanos compartidos, todos podemos y debemos levantar el estandarte de los valores espirituales, el esfuerzo mancomunado, la visión liberadora de manera de erradicar la esclavitud de nuestro planeta».

«Pido al Señor –dijo el Pontífice– que nos conceda la gracia de convertirnos a nosotros mismos en el prójimo de cada persona, sin excepción, y de brindarle ayuda activamente siempre que se cruce en nuestro camino, se trate ya de un anciano abandonado por todos, un trabajador injustamente esclavizado y despreciado, una refugiada o refugiado atrapado por los lazos de la mala vida, un joven o una joven que camine por las calles del mundo víctima del comercio sexual, un hombre o una mujer prostituida con engaños por gente sin temor de Dios, un niño o una niña mutilada de sus órganos que llaman nuestras conciencias haciendo eco de la voz del Señor. Les aseguro que cada vez que lo hicieron con uno de mis hermanos, lo hicieron conmigo».

La declaración conjunta se puso como objetivo eliminar para siempre «la esclavitud moderna antes de 2020»: «Los aquí firmantes estamos reunidos hoy aquí en pro de una iniciativa histórica, que tiene por objeto inspirar a todos los credos y a las personas de buena voluntad de todo el mundo a llevar adelante acciones tanto espirituales como prácticas con el fin de llegar al año 2020 habiendo erradicado las formas modernas de esclavitud de una vez y para siempre y en todo el Planeta. A los ojos de Dios cada ser humano, sea niña, niño, mujer o hombre, es una persona libre, y está destinado a existir para el bien de todos en igualdad y fraternidad. Las formas modernas de esclavitud, tales como la trata de personas, el trabajo forzado, la prostitución, el tráfico de órganos, y toda relación que no respete la convicción fundamental de que todas las personas son iguales y tienen la misma libertad y la misma dignidad, constituye un delito grave de lesa humanidad». Es el texto de la delcaración conjunta, que fue firmada, además de por el Papa, por el primado anglicano, Justin Welby, por el representante de Bartolomeo, el metropolita Emmanuel de Francia, por el budista venerable Bhikkhuni Thich Nu Chan Khong (de Thailandia) y el venerabile Datuk K Sri Dhammaratana (Malasia), per la señora Mata Amritanandamayi, per el representante del gran imán de al-Azhar, Abbas Abdalla Abbas Soliman (de Egipto), por el representante del gran ayatollah Basheer Hussain al Najafi, Naziyah Razzaq Jaafar, por el gran ayatollah Mohammad Taqi al-Modarresi y por el rabino David Rosen (de Jerusaén). También firmaron los dos amigos argentinos del Papa que lo acompañaron a la Tierra Santa durante la primavera, el rabino Abraham Skorka y el jeque Omar Abboud. El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, envió un mensaje de apoyo.

 

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