Francisco Pone el Cuerpo, No lo Mezquina

p_guillermo_ortiz_sjREFLEXIONES EN FRONTERA

jesuita Guillermo Ortiz

(RV).- Desde el inicio Papa Francisco invitó a caminar juntos pueblo y obispo, obispo y pueblo y literalmente camino con los fieles de Roma en la fiesta de Corpus.

Desde el principio se puso al lado y a la altura del común de la gente, para poder dialogar y nos llamó a ti y a mí a salir de nuestro “mundito” a las fronteras existenciales para encontrarnos con Jesús en el hermano que sufre; para encontrar la libertad y el gozo de tocar la carne de Cristo, al punto de tener el mismo olor de aquellos con los que se comparte lo que uno es, lo que uno tiene. Es decir, donarse, entregarse plenamente a los otros.

Y el Obispo de Roma de hecho, lo hace. Sale para compartir con los que están afuera y para esto pone todo el cuerpo, se entrega en cuerpo y alma al ministerio. “La vida es un don para darla por los demás. No para conservarla como un tesoro” ha dicho.

Los 76 años; las dificultades que puede generar la exposición al sol, al viento, al frio; el trabajo de inclinarse para besar, tocar, bendecir a los enfermos en silla de ruedas durante una hora entera; saludar y escuchar con atención a todos los que quieren decirle algo; estar atento a todos y cada uno, son una labor intensísima.

Pero lo que amilana a gente mucho más joven, Papa Francisco lo tiene resuelto con valentía desde hace mucho tiempo, porque sabe lo que quiere.

Por eso el miércoles 29 salió bajo la lluvia, sin paraguas y empezó la catequesis empapado, como tantos otros en la plaza san Pedro. Y el jueves 30 no hizo la procesión sobre el automóvil que llevaba el Santísimo. Fue caminando en adoración con los fieles, las 10 cuadras que separan la Basílica de San Juan de Letrán –donde la misa había sido a cielo abierto- hasta la Basílica San María Mayor.

Cualquiera de 76 años y también de mucho menos, entiende que Francisco pone el cuerpo y el alma en lo que hace; que no mezquina la vida para ponerse a la altura de todos los que necesitamos el amor y la misericordia de Dios; los que queremos conocer, amar, adorar, servir y seguir a Jesús, Hijo de Dios.

 

¿Pones el cuerpo y el alma en tu objetivo?

¿Cómo va tu lucha por salir de vos mismo?

 

es.radiovaticana.va

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *