El Renault 4 de Papa Francisco

Papa Francisco y el Renault 4

Papa Francisco y el Renault 4

Esa foto dio la vuelta al mundo, e incluso fue comparada con la del Papa abordando el avión valija en mano: el sábado 7 de septiembre por la tarde, Francisco fue fotografiado mientras se subía a un viejo Renault 4 de color blanco. ¿El nuevo papamóbil versión pobre? “Famiglia Cristiana” reveló cómo y por qué Bergoglio fue inmortalizado con ese vehículo.

El coche es un Renault 4 de 1984, matrícula Verona 779684. “Lo hermoso es que detrás de ese vehículo utilitario -escribe la revista católica italiana- hay una historia de caridad de 300 mil kilómetros”. El coche pertenecía a don Renzo Zocca, hoy párroco de Santa Lucía de Pescantina, en Verona. “Reposaba en un garage con no pocos achaques, aunque el sacerdote le hubiera hecho la revisión y la hubiera certificado como vehículo de época. Don Renzo, que en noviembre cumple 70 años, tiene un pasado como sacerdote de periferia y fundó la cooperativa “L’Ancora”, que ofrece trabajo y asistencia a mucha gente. Su periferia fue la del barrio obrero Saval, en Verona, donde fue párroco en los 80″.

Don Renzo combatió con sus manos en contra de los narcomenudistas que devastaban a sus chicos y lo amenazaban de muerte. Incluso llegaron a acuchillarle, pero siguió adelante. “Quería encarnar el Concilio en aquella parroquia de periferia y que fue el corazón de mi vida: allí pasé 25 años. Yo y mi hermano vivíamos en un departamento popular en el noveno piso: de broma, decía que la mía era la canongía más alta de Italia”. El Renault 4 de color blanco fue un regalo que recibió don Renzo. “Con ese vehículo de 800 cilindros y 30 caballos, con la palanca de cambiosal lado del volante y asientos que parecen tumbonas -escribió “Famiglia Cristiana”-, don Renzo comenzó a recorrer cada rincón del barrio, yendo más allá de su parroquia: las escuelas y el oratorio de verano, los centros de acogida, el Valle de Aosta, los Dolomitas, Roma… es decir, al final, el taquímetro marcaba 300 mil kilómetros”. Y nunca lo dejó en medio del camino…

Don Zocca escribió a Francisco para contarle sus experiencias y para hacerle un regalo: el Renault 4. El 10 de agosto a las 10 con 19 minutos, Francisco le llamó por teléfono. Hablaron un buen rato sobre la misión en las periferias. “Le confirmé mi propósito de regalarle el coche. ‘¿De verdad estás seguro?’, me dijo: ‘¿De verdad quieres traérmelo? ¿No es mejor que se la des a los pobres?’. Yo le respondí que ese coche ya había hecho mucho por los pobres y que ahora tenía que ser del Papa, y no me di cuenta de que, por la emoción, había alzado la voz. ‘¿Y tienes otro coche?’, me preguntó. Cuando le dije que tenía otro más reciente, al final el Papa se convenció”. Y fijaron una cita para el sábado 7 de septiembre, día de la gran jornada de ayuno y oración por la paz en Siria, Medio Oriente y el mundo entero.

El Renault 4, bien arregladito y encerado, hizo su viaje en un remolque. Lo acompañaron don Renzo y otros 100 peregrinos (en un autobús). Por motivos de seguridad, solo 50 parroquianos pudieron entrar al Vaticano para asistir al momento de la donación. El Papa dijo: “¡Entonces, vámonos!”. “Nos subimos cuatro: yo manejaba, él iba a mi lado, atrás iban el mecánico Stefano y mi asistente Luigi. Stefano me dijo: ‘¡Despacio, estamos en el Vaticano!’. Íbamos a 30 por hora. No le cuento la emoción de los cincuenta parroquianos que vieron llegar el R4 y que se bajaba el Santo Padre”.

 

Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano

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