El Papa “sin filtros”

Francisco y sus fieles

Francisco y sus fieles

El asesor de la Secretaría de Estado, Peter Brian Wells: el acceso directo de los fieles a las homilías y a los discursos de Francisco también son un antídoto eficaz contra las operaciones de manipulación mediática

Gianni Valente – Ciudad del Vaticano

Se han dado cuenta de ello (y desde hace tiempo) incluso los que conforman la cúpula vaticana: con la llegada de Papa Francisco, el flujo constante de palabras y discursos del Sucesor de Pedro ha encontrado vías y registros para llegar cada día a todos sin necesidad de intermediarios. Y este fenómeno, que no estaba en el programa, anula todas las hermenéuticas que muchos tratan de andosar a la figura y a las acciones del obispo de Roma.

El ultimo que trazó con gran detalle el alcance liberador de la predicación “sin glosa” de Papa Francisco fue Peter Brian Wells, asesor para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. El viernes pasado, al reunirse con más de 300 benefactores (sobre todo ingleses y estadounidenses) que fueron a Roma para festejar el 30 aniversario de los “Patrons of the Arts” de los Museos Vaticanos (la red que se ocupa de buscar fondos para la conservación y la restauración de los tesoros de arte custodiados en las colecciones vaticanas), Brian Wells, oriundo de Oklahoma, respondió públicamente a algunas preguntas de los huéspedes sobre el momento que está viviendo la Iglesia y, en particular, la Curia romana. En el diálogo, que fue narrado por la agencia de los obispos católicos estadounidenses (Catholic News Service, CNS), Wells explicó entre otras cosas cómo el acceso en línea a las homilías y a los discursos del Papa ha liberado a los destinatarios (individuos, familias, comunidades) de intermediarios comunicativos potencialmente manipuladores .

En cada inicio de Pontificado, dijo sin dramatismos ni escándalos, los circuitos mediáticos deciden qué tipo de etiqueta poner al nuevo Papa. A veces incluso nace toda una narrativa anquilosada, rígida, para tratar de buscar indicios que confirmen las propias claves de interpretación prefabricadas. En los primeros seis meses de Pontificado, Papa Francisco parece haber evitado la intermediación de los “expertos” con su predicación cotidiana, difundida en la red gracias a los sitios de la Radio Vaticano, de “L’Osservatore Romano” y de la plataforma mediática de www.news.va; Todos pueden escuchar y ver lo que el Papa dijo, hizo o escribió, empezando por las homilías cotidianas en la Capilla de la Domus Santa Marta. «Así», aclaró Wells, «cada uno puede sacar sus conclusiones, porque las Palabras de Papa Francisco a veces son diferentes de las que le atribuyen algunos órganos de prensa». Con este acceso libre y siempre garantizado para todos, indicó Wells, «la gente ya no debe pasar a través de filtros para recibir lo que el Papa dice».

Los efectos de este fenómeno en las dinámicas y en la vida de la Iglesia ya se pueden “tocar” y han desencadenado diferentes tipos de reacciones. La posibilidad de acceder constantemente a lo que el Papa añade “improvisando” (cuando deja a un lado los discursos preparados para tal o cual ocasión), pierde valor cualquier versión de los comentaristas eclesiásticos que pretenda “orientar” e incluso “caricaturzar” su perfil y su magisterio. Escuchar las homilías casi diarias de Bergoglio o escuchar sus catequesis es suficiente para darse cuenta de que diferentes comentarios y análisis, que pretenden pasar como “profundizaciones” sobre su pontificado, no cuentan ni explican lo que representa el Papa argentino, sino que tratan de construir una especie de “avatar” contrahecho según las necesidades de las estrategias mediático-eclesiásticas.

El que parece gozar enormemente esta conexión sin filtros con las palabras y los gestos del Obispo de Roma es, en primer lugar, el «santo Pueblo de Dios», como le dice el mismo Bergoglio. No los profesionales o los campeones de la polémica inter-eclesial, esos a quienes Joseph Ratzinger definía como «la Iglesia auto-ocupada». Sino los individuos y las multitudes de creyentes e “hipocreyentes” sin etiquetas que van a misa con mayor o menor frecuencia, que llenan los santuarios, que llevan a cabo gestos y obras de misericordia corporal y espiritual en el más absoluto silencio. Aquellos cuyo “sensus fidei”, incluso tenue, se ha reconocido inmediatamente en las palabras, en los gestos y alusiones de Papa Francisco.

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