Dolors Vázquez Aznar

logointerNuestra amiga y hermana Dolors nace en Valencia (España) el 15 de marzo de 1955. De cuatro, la primera hija de Miguel e Inés. En un momento de crisis, todavía de posguerra y de penuria: una gran inundación que había obligado a su familia a comenzar de cero. Una infancia dura para todos, de médicos y esfuerzos por salir adelante a pesar de las secuelas que le dejó su parálisis cerebral en el momento de nacer y la polio a los pocos meses. Todo, los momentos felices y los tristes, lo bueno y lo no tan bueno, la van formando de tal manera que la hicieron como ahora la recordamos.

De esta forma, con todo el apoyo de la familia y amigos realiza sus estudios hasta 1983, año en el que se licencia en Derecho por la Universidad de Valencia. Pero su dedicación principal la instaló entre los cuadros como pintora y desde marzo de 1988 pertenecía a la Asociación de pintores con la boca y con el pie.

Pero Dolors conoce la Fraternidad de muy jovencita, en los años 70. Animada por alguno de sus miembros participa durante un tiempo en las actividades pero pronto se cansa. Inquieta y buscadora no deja de realizar nada de lo típico de su edad y de su tiempo: su pandilla, su rebeldía política…

Más tarde, un poco más mayor, por los años 80, retoma su relación con Frater de una forma más decidida. En este tiempo, un hecho la marca profundamente: deja de caminar como había hecho hasta entonces. Secuelas de su discapacidad, “un escaloncito más que se baja”, como repetía refiriéndose a cada nuevo achaque.

En1991 entra a formar parte del equipo diocesano de Frater de Valencia y desde 1993 a 1998 es elegida como responsable diocesana. Entre 2000 y 2006 forma parte del Equipo General de Frater de España con miembros de la Fraternidad de Castellón. Un tiempo que goza y le ofrece poner en marcha mucho de lo aprendido hasta entonces.

Durante este periodo se presenta como candidata a Coordinadora Intercontinental resultando elegida como tal en el IV Comité Intercontinental de julio de 2005 en El Escorial, Madrid (España). Fue reelegida en 2010 para el mismo cargo en el V Comité Intercontinental de Oporto (Portugal). Esto no le impide seguir en la base acompañando y participando en la Fraternidad diocesana y regional junto a los fraternos que sentía como su propia familia.

Mientras participaba en la Asamblea continental de África y Madagascar, que tuvo lugar en enero de 2014, se pone enferma con mucha tos, tal como le sucedía en los últimos viajes realizados. En esta ocasión se le diagnostica una neumonía grave que le hace estar durante un mes en cuidados intensivos, primero en el Hospital Saint-Luc de Bruselas y después en el hospital La Fe de Valencia, donde muere el 22 de febrero de 2014 acompañada de su familia.

Su responsabilidad fraterna como Coordinadora terminaba en julio de 2014. Por ello podemos decir que cumplió lo que fue descubriendo y quería: no dejar nunca de ser responsable en la Fraternidad. Más bien, la responsabilidad en Frater la siguió, la acompañó, hasta el final.

En este momento, pues, el resto de Equipo Núcleo queremos compartir con estas letras el testimonio que Dolors supone para nosotros. Ante todo un testimonio siempre presente cuando recordamos las ganas que tenía por hacer cosas y emprender proyectos. Incluidas también las peleas y enfados por los malentendidos y la precipitación, en algunas ocasiones, por querer encontrar soluciones rápidas.

De acuerdo con lo que ella misma escribía y recordamos que decía, os ofrecemos este testimonio:

– La vida se construye en la relación, en el encuentro

Dolors es testimonio de querer estar en contacto y cuidar la amistad.

No exenta de sufrimientos, la vida nos ofrece oportunidades que no buscamos. La limitación física es una de ellas. Aunque no querida, la dependencia física se nos impone. Pero, a la vez, nos ofrece una perspectiva que nos hace únicos en la forma de ver el mundo. Una visión que va cambiando en la medida que dejamos pasar a nuestra propia vida tantas otras personas compañeras de camino como hizo Dolors.

Este contacto se convirtió en riqueza para ella que quiso compartir en todo momento y de muchas maneras. Sólo como ejemplo: siempre tenía alguna aportación que dar cuando se ponía en común las reflexiones personales. De lo material, sólo ella lo supo.

– Respetar la vida y sus ritmos

Le gustaba la tortuga. Este animal que adoptamos como “mascota” haciendo eco de lo que el P. François dice en sus mensajes: “caminar siempre al ritmo del más lento”.

Fruto del contacto con la gente concreta que amaba y quería, fue testimonio de no dejar de caminar y abrazar (ambas cosas transformadas en algo nuevo para ella) a los menos queridos. Una responsabilidad llevada a cabo con las propias y comunes limitaciones físicas y materiales, pero con muchas ganas. La coordinación intercontinental supone viajes. Para ella, además, de una compañía y de un esfuerzo por parte de la Fraternidad que muchas veces no fueron bien comprendidos y que, sin embargo, aprendió a exigir para cumplir la responsabilidad que se le había encomendado.

Esto es un testimonio de que la limitación física y sus circunstancias, enseñan a poner en marcha recursos y capacidades ocultos. Todo ello desde la paciencia y exigiendo paciencia. Un buen método para educar y formar desde la creatividad y el buen humor. Para crecer es importante hacerlo en un buen clima humano y fraterno.

– Liberar desde la responsabilidad: comprometerse por la vida.

Por ser “fácil de convencer”, como ella decía, la responsabilidad fraterna le siguió hasta el último momento. Su generosidad, su disponibilidad, incluso su inocencia en algunos momentos, no sólo fue rica para su vida sino para ser fecunda para muchos.

La vida no termina en los límites (y limitaciones) físicos de sí misma. Dependiente en tantas cosas, le permitió aprender con otra mirada y trascender. Y aprovechó la intimidad del contacto, la sencillez y la cercanía, para transmitirlo de otra forma.

En esta intimidad se sintió querida por muchos y por su Madre-Padre Dios. No se cansó de buscar y de reivindicar nuevas formas de entender ese misterio. Y se revelaba cuando descubríamos juntos que ese misterio se desvirtuaba en el mundo: por las injusticias que causan tanto dolor en nuestra tierra, por los miedos y falsas ideas en que vive la gente su fe, en las imposiciones limitadoras contra las mujeres…

Pero ella no tenía la última palabra. Algún día la visitaban los “fantasmas”, sus miedos, pero, enseguida se dejaba guiar y querer. No perdió la capacidad de admirar y gozar todo lo bueno, aunque fuese poco, que ofrecía y que le pudimos dar.

EN ESTA NUEVA ETAPA, DOLORS, COMO TANTOS HERMANOS Y HERMANAS DE LA FRATERNIDAD, YA NO NOS PERTENECEN. PERTENCEN A LO DIVINO, AL MUNDO Y A NUESTRA HISTORIA.

EL EQUIPO NÚCLEO INTERCONTINENTAL

 

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