Caricia de Francisco a doce menores carcelados

REFLEXIONES EN FRONTERA, jesuita Guillermo Ortiz
34(RV).-   El obispo de Roma lavo los pies de 12 menores carcelados el jueves santo.
Al inicio de su pontificado habló de no tenerle miedo a la ternura. Y antes y después insistió en la necesidad de salir a las periferias existenciales, como en la misa crismal de la mañana del jueves con los sacerdotes en el santuario de san Pedro.
Coherente con su propia invitación salió por la tarde hasta la cárcel de menores de Casal de Marmo, para celebrar con ellos la Cena de Jesús.
Cuando explicó a los menores internos el significado de lo que Jesús quiere enseñar a sus discípulos cuando les lava los pies en la última cena, Francisco les dijo: “¿Que significa esto? Que tenemos que ayudarnos uno a otro… Me enojé con uno o con otra, pero dejo que pase. Olvídalo. Y si te pide un favor, se lo haces… Esto lo hago yo ahora. Me gusta hacerlo porque así me lo ha enseñado Jesús…”.
Es claro ya que se trata de un magisterio del gesto, del salir al encuentro del otro en las periferias existenciales. Este magisterio se podría sintetizar así: Jesús me enseña esto y por eso yo lo hago de corazón. Es un magisterio con palabras sencillas y claras, que se reafirma, ratifica, confirma, explica con el testimonio personal, con el gesto de ternura, con la caricia de amor, de servicio de Francisco.

 

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